Del 6 al 7 de diciembre se han celebrado varias reuniones en París, organizadas por TUAC, el Consejo Asesor Sindical ante la OCDE, que han tratado de las propuestas sindicales dirigidas a las reuniones del G20; hacia los representantes de los Gobiernos representados en la OCDE; y un seminario que celebraba el 40 aniversario de la puesta en marcha de las Líneas Directrices de la OCDE para empresas multinacionales.

En la 135 sesión plenaria de TUAC, Sharan Burrow, secretaria general de la CSI, mostró el apoyo sindical a que figure en el preámbulo y texto de la declaración final de la Conferencia sobre el cambio climático, COP21, el concepto de ‘transición justa’. Los sindicatos pretendemos pasar de una economía basada fundamentalmente en el consumo de combustibles fósiles a otra libre de emisión de contaminantes, con las alteraciones productivas que eso supone, compensando a los trabajadores y países afectados para que no se produzcan reconversiones en el vacío.

La financiación de las propuestas de la COP21 y si el acuerdo pudiera ser o no vinculante eran los elementos que estaban centrando los debates de la Conferencia. Por su parte los sindicatos y ONGs estamos reclamando unos comités climáticos que velen por la realización de planes nacionales de reducción de emisiones y para que puedan servir como mecanismos de rendición de cuentas.

Por su parte, Luca Visentini, secretario general de la CES, mostró la necesidad de dar una respuesta europea y humana ante el reto de los refugiados, asumiendo que la sociedad europea debe asimilar que el fenómeno no es pasajero y ya están aquí. USO mostró la importancia de visibilizar ante terceros nuestra preocupación sobre la fiscalidad y redistribución para mantener el modelo social europeo.

Otro punto de la reunión fue valorar los resultados del semestre turco y las próximas presidencias del G20 que irán a parar a China y a Alemania. Las declaraciones oficiales recogen su preocupación por la desigualdad, la necesidad de un mayor diálogo social y el problema de los jóvenes desempleados. Pero después, no hay medidas correctoras relevantes que den coherencia a esos discursos. También en este apartado se volvió a mostrar la preocupación sindical por la falta de ratificación de las convenciones fundamentales de la OIT de numerosos países que, a su vez, promueven tratados de libre comercio como el TPP y TIPP.

Finalmente, como punto relevante se trató de la situación de la entrada de Colombia en la OCDE. Los sindicatos colombianos están divididos. La CUT rechaza la entrada y la CGT y la CTC reclaman que el Gobierno colombiano mejore su legislación laboral y mecanismos de aplicación que permita la negociación colectiva y la persecución de la terciarización (una especie de autónomo dependiente masivo que existe en Colombia) y la mejora de la formalidad. Todo ello en un contexto donde sigue habiendo violencia contra el sindicalismo, 18 asesinatos en este año y unas negociaciones de paz y reconciliación entre el Gobierno colombiano y las guerrillas.

La postura de la OCDE es reconocer que hay violencia, pero cada vez menos. Toma nota de las promesas del Gobierno colombiano de aumentar el número de inspectores laborales que palíe la informalidad y la creación de nuevas formas de intermediación laboral entre sindicatos y empleadores que dé cabida a esa terciarización, no su eliminación. Es decir, políticamente ya ha sido aceptada la entrada y quedan flecos.

TUAC-OCDE
La reunión de ministros (diplomáticos) de la OCDE con la TUAC ha girado sobre las reclamaciones sindicales para pedir coherencia de las políticas económicas, si queremos lograr un crecimiento inclusivo, para lo que es necesario más y mejor trabajo y una reducción de la desigualdad.

Los portavoces de la OCDE han dicho que esos objetivos son compartidos y que hay que ir a un nuevo Global Deal (que hace alusión al new deal del periodo Roosevelt). Citaron que desde la OCDE se quiere dar respuestas a esas preocupaciones sindicales a través de los programas NAEC o BESP que intentan bosquejar políticas económicas nuevas o perseguir la elusión fiscal para lograr una mayor cohesión social y una mejor distribución. Pero, en definitiva, un discurso burocrático.

40 aniversario de los Puntos Nacionales de Contacto
Los PNC derivan de las Líneas Directrices de la OCDE para empresas multinacionales que permiten denunciar cualquier comportamiento de las multinacionales de los países de la OCDE contrario a esas pautas regladas. Los PNC están en el ámbito de la Responsabilidad Social Corporativa, con ese halo de voluntariedad, pero que al haber mecanismos públicos y una cierta rendición de cuentas, afectando a la imagen de las multinacionales, tienen una mayor eficacia y por lo tanto relevancia.

Las Líneas nacieron como consecuencia de intentar corregir la actuación que determinadas multinacionales que propiciaron el derrocamiento del Presidente Allende en Chile en 1973.

Cristina Tébar-Less, actual responsable de la coordinación de los PNC en la OCDE, hizo una síntesis del funcionamiento de los 46 puntos nacionales de contacto y como los sectores manufacturero y minero son los que cuentan con más reclamaciones provenientes de los sindicatos, pero también de las ONG. Y que gracias a los PNC en diversos países, Reino Unido, Francia y Holanda ha habido una mayor aceptación y asunción por parte de sus multinacionales de respeto a lo que se denomina due diligence. El hecho de haber sido citados los PNC en los comunicados últimos del G-7 y G-20 demuestra que las autoridades de las principales economías mundiales valoran la labor de intermediación de los PNC para resolver conflictos.